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  • LAND ROVER SIII A de 1987

  • RESTAURTACIÓN LAND ROVER SIII A de 1987

  • LAND ROVER SII CLASSICS de 1969 gasolina

    Proceso de restauración de este SII Classic.

  • AVENTURA EN LOS 2 GRAN ERG ( عرق ) DE MARRUECOS

    No sé que tiene ni que elixir invisible genera, es pequeño, enrevesado, nos hace trabajar y provoca averías en nuestros coches, difíciles de reparar, pero nos atrae como nada: El Erg Chebbi un cordón de dunas Marroquí de apenas 20 kms de largo y 5 de ancho.

     

    1ª Aventura: Merzuga El Erg Chebbi - Zagora

    En nuestro último viaje a Marruecos, pasamos un par de días muy entretenidos en Merzuga. Empezamos la jornada con una rotura de caja de cambios y terminamos con un calentón de motor, pero no perdimos la sonrisa de oreja a oreja que se te pone en la cara en cuanto pisas la primera duna.

    Al día siguiente después de estar parte de la noche reparando nuestros coches, volvemos  a las dunas un ratito y partimos en dirección a Zagora por la famosa “pista prohibida” que linda con la frontera Argelina.

    J.J. decide ir por carretera ya que el discovery tiene el vaso de expansión tocado y pierde un poco de agua. Tiene un buen viaje, ya que por asfalto son 380 kms y las carreteras de este país son muy complicadas.

    Nos despedimos y quedamos en el hotel de Zagora, el primero en llegar prepara unas cervecitas fresquitas para el resto.

    Comenzamos la pista y, por unos momentos nos creemos pilotos de raids y recorremos los ríos secos y las planicies y hamadas como alma que lleva al diablo, eso si, manteniendo las mecánicas ya que tenemos por delante 280 kms de pistas sin ninguna población intermedia.

    El paisaje es espectacular y pasamos de las dunas a las planicies y de éstas a las Hamadas sin perder mucho tiempo porque anochece muy pronto y conducir de noche por el campo puede ser muy peligroso, máxime si no se conoce la ruta.

    En las grandes llanuras rodamos en paralelo para no tragar el polvo del que va delante, El Disco 3 se comporta de maravilla y el Defender achaca las tremendas ruedas que tan bien se han comportado en las dunas pero que en las pistas de piedras nos penalizan mucho.

    A mitad de camino paramos a comer a la vera de un cordón de dunas. Nos creemos estar solos en la inmensidad del paisaje pero no tarda en pasar una moto con dos lugareños que nos sorprende  ya que la población más cercana en ambos sentidos, está a más de 120 kms. Es increíble la paciencia que tienen y lo bien que tratan los vehículos para sacarles en máximo partido posible. Nos fijamos bien, y tienen hasta un carrilito para circular con la moto que sin duda se ha hecho después de tanto pasar.

     

    El día anterior, nos contaba Mohammed, uno de los del albergue, que tienen una filosofía de vida muy tranquila, y nosotros les dábamos cierta pena porque tenemos la cabeza llena de cosas y tenemos que trabajar mucho para poder hacer este viaje que estábamos haciendo. Nos contaba también que ellos se conformaban con trabajar lo justo para vivir, y que en su familia, de siete miembros, con 10€ diarios tienen para ropa, comida, casa y gastos de la casa y que no precisaban de más. Que envidia, poder vivir sin prejuicios ni egoísmos. Ya sabemos: No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.

     Comemos rápido ya que se nos echa la noche encima y nos queda por recorrer la mitad del camino. A eso de las cinco y media se hace de noche y estamos a más de 100 kms de terminar la ruta, por lo que bajamos el ritmo y nos concentramos al 100% en el camino. El resto de la ruta pierde toda su belleza ya que es noche cerrada y parece que la noche se come el resplandor de nuestras luces. A eso de la nueve de la noche llegamos a Zagora y nuestros amigos tan solo habían llegado media hora antes por la carretera.

    Llevamos los coches a nuestro amigo Mohammed “el gordito” para que nos sople los filtros de aire y le pegue un apretón a todos los bajos de los coches ya que al día siguiente pretendemos llegar al lago Iriki y nos esperan muchos kms de hamadas.

     

    2ª Aventura: Lago Iriki - Erg Ghegaga

    Nos levantamos todo lo temprano que el cansancio del día anterior nos permite. Preparamos los coches aunque hoy llevamos poco equipaje ya que tenemos que regresar a dormir al mismo hotel de Zagora. Tenemos por delante 180 kms de ida y otros tantos de vuelta de los cuales 200 son de pistas y arenales.

    La carretera es decente y con poco tráfico y no tardamos en llegar a Mhamid donde nos aprovisionamos de bebida y comenzamos la pista en dirección al famoso lago Iriki.

    El comienzo es muy divertido por un cordón de dunas paralelo al río, nos encendemos un poco y pasamos un buen rato jugueteando entre las dunas. De repente una gran mole naranja  se aproxima hacia nosotros pasando las dunas como si no existieran, se trata de un MAN 6x6 con vivienda a cuestas, impresionante. Tiene matrícula holandesa, casi nada, tan solo a un “tiro de piedra” de casa. Continuamos, y lo que hasta ese momento era divertido, se torna en un infierno de hamadas con piedras de un tamaño, que fácilmente podríamos organizar con ellas un trial 4x4.

    Como el avance es lento, decidimos dejar a los 2 Discoverys por el camino y tomamos una alternativa con el defender, no menos divertida. Terminamos en medio de un río seco donde tan solo el mero hecho de intentar salir de él se tornó en una prueba de resistencia tanto para nosotros como para la mecánica de nuestro Defender. Pero allí estábamos, a dos mil y pico kms de casa poniendo a prueba los recorridos de suspensión y los bloqueos. Con mucho esfuerzo y una técnica de trial extremo, conseguimos ascender una loma pedregosa que nos da salida al camino y descubrimos que nuestros compañeros de viaje tan solo están 500m. por delante de nosotros.

    Por fin llegamos a la entrada del lago, pero ya son las tres de la tarde y decidimos comer a las faldas del gran Erg Ghegaga  que es bastante más grande que el Erg Chebbi y con unas dunas de una altura impresionante. Terminamos y decidimos emprender el regreso sin poder llegar al centro del lago para disfrutar de las vistas ya que nos queda tan solo una hora de luz y 180 kms de regreso. Tomamos otra ruta que tiene menos piedras y es más divertida ya que la gran parte es un río de arena tremendamente juguetón.

    El Discovery 200 pincha una rueda que reparamos sin problemas y el Defender, parte un amortiguador trasero que solventamos poniendo un limitador de extensión para que no se salga el muelle de su sitio. El Disco III parece que nos mira por encima del hombro, sin roturas ni averías, pero no tarda en darnos un buen susto al ponerse la centralita en modo de emergencias por avería en la caja de cambios automática. Conectamos la máquina de auto diagnosis que siempre llevo conmigo y ni siquiera nos deja leer las averías. Una gota de sudor frío recorre mi frente ya que la electrónica es la que se encarga de gestionar todo el coche y si no somos capaces de resetearlo, tendremos complicado sacarlo de aquí. Afortunadamente, después de ir borrando un sin fin de fallos que tenia memorizados del ABS y la suspensión neumática, consigo entrar en la caja de cambios que tan solo se había bloqueado por problemas de temperatura en el aceite. Dejamos que se enfríe, reseteamos, y continuamos camino. Es noche cerrada y si creíamos que por campo lo pasaríamos mal, por la carretera es aún peor. Cuando no es una manada de camellos es una moto sin luces o un gran camión que ocupa toda la calzada y nos deslumbra.

    Al fin después de una conducción nada cómoda, llegamos al hotel de Zagora, exhaustos por el cansancio.    

    Podéis ver todas las imágenes del viaje pinchando aquí:  

    http://www.todox4.es/galeria-de-fotos/Photos/listing/marruecos-2010-105/1

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